"Me compré un cuaderno de los de tapa dura y lomo de piel, para escribir un libro de poemas. Luego resultó que los poemas solo me salían si los escribía en papeles sucios. Y aunque eran excelentes, lo juro, se convertían en malos al pasarlos a limpio en el cuaderno especial de tapa dura y lomo de piel, como si los poemas no fueran partidarios de aquella forma de desclasamiento.
Tu mundo, me decían, está en los cuadernos baratos, en el papel higiénico o de cocina, en los folios usados, en las libretas escolares... Escribí un libro de poemas en un cuaderno de contabilidad, utilizando solo la zona del "Debe". Y era perfecto, créanme. Se lo entregué al editor, que decidió hacer una tirada corta, para bibliófilos. Pero una vez publicados resultaron defectuosos, como si los hubiera escrito en el "Haber".
Mis poemas solo eran buenos mientras permanecían en papeles manchados. Solo eran buenos a condición de no existir. Eso me desanimó, pero no dejé de escribirlos. Tengo miles de ellos. No puedo demostrar que son geniales porque se deterioran apenas los enseño.
Continúo comprando cuadernos caros, de los que se venden en las tiendas de los museos y en las papelerías de lujo. Todos ellos permanecen vírgenes, esperando un conjunto de poemas imposibles.
Una vez al mes, para provocarme, ovulan y sangran y están tristes como un útero vacío. Soy un poeta genial indemostrable. Escribo poemas sucios en las esquinas de las páginas de los periódicos, en los pañuelos de papel usados, en los espacios libres de las cajas de paracetamol o codeína, en los lunes y martes de todas las agendas, en el reverso de las multas de tráfico y de las recetas del médico, incluso en la palma de la mano, y en la muñeca, a la altura por la que otros se abren las venas. Pero si alguien los lee, se vuelven malos, al modo en que la luz destruye a los vampiros."
Juan José Millás El País 11/06/10
domingo, 13 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Gambas con gabardina
De vez en cuando mi padre me recuerda palabras que casi no uso. No por nada, sino porque los cambios geográficos y ambientales han hecho que las sustituya, sin darme cuenta, por correctos eufemismos o por el simple hecho de que poca gente las entendería.
Ayer me soltó una de estas palabras, dentro de su normalidad lingüística (y de la que debería ser la mía, pero ya no lo es tanto), y tuve la convicción de añadirla rápidamente, de nuevo, a la base de datos de mi lengua.
El significado de la palabra es, básicamente, "persona vaga".
El vago normalmente nace vago, así, si más. Igual que el vendedor sale del vientre de su madre con un taco de papeletas para el viaje de fin de carrera por eso de ir ganando tiempo. Aunque no todos los vagos lo son de nacimiento sino que la vida los modela poco a poco hasta tener ese carácter aunque ellos no quieran.
Ser vago por obligación es una putada para quien es hiperactivo, ya que la vagancia se muestra como un pecado molesto para quien quiere hacer mil cosas.
Pues bien, ayer cuando salí a la calle, ante mi se presentaron mogollón de personas, todas reunidas y apelotonadas, con banderas y gritando proclamas. Desde luego, protestar en público no es algo gratuíto y, diantres (vaya palabro), si lo hacen por algo será.
Entre esas personas ví a algunos conocidos que en algún momento de sus vidas me atendieron en sus puestos de trabajo, con un previo de cola absurdamente kilométrica hasta que me llegara el turno. Ellos aducían la falta de personal en los mostradores por estar comiéndose, quizás, un bocata de gambas con gabardina en su obligado tiempo de descanso, y que por supuesto no podía pararse por una simple cola.
Total, nadie les iba a echar de su puesto de trabajo.
También he visto entre los que llevaban banderas a algún conocido cuya actividad diaria es poner y quitar grapas. Todo esto muy a su pesar, ya que lo que esta persona querría es ayudar a la comunidad de otra manera, pero si le han dicho que ponga y quite grapas pues eso tendrá que hacer por huevos. Digamos que no es el prototipo de vago de nacimiento, sino que es vago por concurso.
Otro de mis conocidos, al cual no he visto en lo de las pancartas de ayer, no es para nada vago sino todo lo contrario, pero también habrá salido con alguna bandera (o consigo mismo) para protestar por lo mismo que protestaban ayer los que llevaban pancartas, quizás por el deseo de que sus compañeros de actividad sean cada vez menos perezosos y puedan ser capaces de renunciar al bocata de gambas con gabardina, entre otras cosas, para atender a un cliente con una urgencia grande.
Vivimos tiempos convulsos y extraños...
Los volcanes nos impiden volar, Belén Esteban gana Más que baile, Letizia y Sartorius se toman una Coca Cola mientras hablan de sus cosas, Fran y Eugenia se van al Rocío a rememorar antiguos polvos...
A este paso la frente se nos va a llenar de tantas arrugas como a San Guardiola Bendito cuando se pone a pensar que banda sonora les pondrá a sus jugadores antes de un partido decisivo....
Ayer me soltó una de estas palabras, dentro de su normalidad lingüística (y de la que debería ser la mía, pero ya no lo es tanto), y tuve la convicción de añadirla rápidamente, de nuevo, a la base de datos de mi lengua.
El significado de la palabra es, básicamente, "persona vaga".
El vago normalmente nace vago, así, si más. Igual que el vendedor sale del vientre de su madre con un taco de papeletas para el viaje de fin de carrera por eso de ir ganando tiempo. Aunque no todos los vagos lo son de nacimiento sino que la vida los modela poco a poco hasta tener ese carácter aunque ellos no quieran.
Ser vago por obligación es una putada para quien es hiperactivo, ya que la vagancia se muestra como un pecado molesto para quien quiere hacer mil cosas.
Pues bien, ayer cuando salí a la calle, ante mi se presentaron mogollón de personas, todas reunidas y apelotonadas, con banderas y gritando proclamas. Desde luego, protestar en público no es algo gratuíto y, diantres (vaya palabro), si lo hacen por algo será.
Entre esas personas ví a algunos conocidos que en algún momento de sus vidas me atendieron en sus puestos de trabajo, con un previo de cola absurdamente kilométrica hasta que me llegara el turno. Ellos aducían la falta de personal en los mostradores por estar comiéndose, quizás, un bocata de gambas con gabardina en su obligado tiempo de descanso, y que por supuesto no podía pararse por una simple cola.
Total, nadie les iba a echar de su puesto de trabajo.
También he visto entre los que llevaban banderas a algún conocido cuya actividad diaria es poner y quitar grapas. Todo esto muy a su pesar, ya que lo que esta persona querría es ayudar a la comunidad de otra manera, pero si le han dicho que ponga y quite grapas pues eso tendrá que hacer por huevos. Digamos que no es el prototipo de vago de nacimiento, sino que es vago por concurso.
Otro de mis conocidos, al cual no he visto en lo de las pancartas de ayer, no es para nada vago sino todo lo contrario, pero también habrá salido con alguna bandera (o consigo mismo) para protestar por lo mismo que protestaban ayer los que llevaban pancartas, quizás por el deseo de que sus compañeros de actividad sean cada vez menos perezosos y puedan ser capaces de renunciar al bocata de gambas con gabardina, entre otras cosas, para atender a un cliente con una urgencia grande.
Vivimos tiempos convulsos y extraños...
Los volcanes nos impiden volar, Belén Esteban gana Más que baile, Letizia y Sartorius se toman una Coca Cola mientras hablan de sus cosas, Fran y Eugenia se van al Rocío a rememorar antiguos polvos...
A este paso la frente se nos va a llenar de tantas arrugas como a San Guardiola Bendito cuando se pone a pensar que banda sonora les pondrá a sus jugadores antes de un partido decisivo....
viernes, 4 de junio de 2010
Junio
Parece mentira, pero Junio ha entrado a porta gayola en el asfalto sin que le tiemblen los días. Tan rápido y tajante ha sido como Mourinho en el Santo Real Madrid de las rimas y leyendas Becquerianas.
Los pies amanecen con el miedo en las tiritas y en las heridas que las sandalias no quieren hacer, pero acaban produciendo aunque los zapatos sean de otros años.
Mourinho es la elegancia canalla de quien acude a su presentación como si acabara de salir de la oficina a las siete de la tarde. O sea, hasta el coño y con la corbata floja, pero con la mirada desafiante de quien lo es por defecto, como una calcomonía puesta en su cara y, por lo tanto, cumpliendo las tres E de Standard & Poor's que tanto agobiaron a nuestro presidente estos días:
Eficacia
Eficiencia
Economía
Bueno, esta última es un decir para el mundo del par de huevos futbolístico, en el que para que la pelota se mueva se necesita más pasta que en mil Telepizzas juntos.
Las calles de la ciudad ya no huelen solo a humo y a mala leche, sino a algas y a mar de huída un viernes a mediodía para regresar en la urgencia del domingo por la tarde, todavía con el bikini lleno de sal y olas.
Las huelgas sobrevuelan las calles como golondrinas porculeras y la palabra NO es un cumulonimbo que despliega su desarrollo vertical, amenazando con el granizo de las yescas.
Festina lente, si, pero a veces para llegar más lejos no se puede correr tan despacio.
Los pies amanecen con el miedo en las tiritas y en las heridas que las sandalias no quieren hacer, pero acaban produciendo aunque los zapatos sean de otros años.
Mourinho es la elegancia canalla de quien acude a su presentación como si acabara de salir de la oficina a las siete de la tarde. O sea, hasta el coño y con la corbata floja, pero con la mirada desafiante de quien lo es por defecto, como una calcomonía puesta en su cara y, por lo tanto, cumpliendo las tres E de Standard & Poor's que tanto agobiaron a nuestro presidente estos días:
Eficacia
Eficiencia
Economía
Bueno, esta última es un decir para el mundo del par de huevos futbolístico, en el que para que la pelota se mueva se necesita más pasta que en mil Telepizzas juntos.
Las calles de la ciudad ya no huelen solo a humo y a mala leche, sino a algas y a mar de huída un viernes a mediodía para regresar en la urgencia del domingo por la tarde, todavía con el bikini lleno de sal y olas.
Las huelgas sobrevuelan las calles como golondrinas porculeras y la palabra NO es un cumulonimbo que despliega su desarrollo vertical, amenazando con el granizo de las yescas.
Festina lente, si, pero a veces para llegar más lejos no se puede correr tan despacio.
lunes, 24 de mayo de 2010
Muñecas
"La televisión pública se despide de la retransmisión de grandes eventos futbolísticos. Pronto no podrá pujar por ellos. La Champions de mañana y la final de Copa de este miércoles, con dos aficiones irrepetibles como la sevillista y la atlética, son buen telón. En una pancarta de los andaluces se leía un guiño al Betis en Segunda: "Lopera, grábame Los hombres de Paco".
Pero el momento más particular tuvo lugar durante la celebración del triunfo, donde acostumbrados a que se saquen al césped niños, banderas, camisetas con dedicatorias, nunca se había visto una muñeca hinchable. Un futbolista del Sevilla la llevaba del talón y la sacó de escena para alivio del locutor.
La pregunta es qué clase de aficionado puede ir al estadio con una muñeca hinchable, porque sabíamos de gente que asiste con las cenizas de su padre, pero esto es un órdago a la grande. ¿Cómo pasó los controles de entrada? Incluso nos asalta la duda existencial de si la muñeca tenía asiento de tribuna lateral o se sentaba en las rodillas de su dueño.
En el partido, el presidente del Sevilla no se quitó su sombrero fetiche pese a encontrarse a tres asientos de distancia del Príncipe. El protocolo hincó la rodilla ante las supersticiones. Algún día puede resultar que un presidente, convencido de que hacer bicicleta estática durante el partido trae buena suerte al equipo, se plante en el palco con la Ciclostatic. Casi nadie en el fútbol se atreve a asumir que la relevancia de este deporte obliga a cierta actitud ejemplarizante.
Para completar la noche se programó una entrega de Comando actualidad sobre prostitución. El recorrido por calles y prostíbulos a veces sonaba a telepromoción, otras, a denuncia, identificando el portal de un lugar donde los clientes se arraciman o enseñando las toallitas planchadas de un burdel encantador.
Era tal el desconcierto entre cámara oculta y rostros difuminados, que de tanto posar la cámara en culos y piernas, al final el latiguillo de que uno de cada cuatro hombres españoles es cliente habitual de prostíbulos sonaba a regañina contra los tres que no se animan. Va a resultar que el tipo con la muñeca hinchable en la final de Copa es un español ejemplar".
David Trueba - El País, 21/05/10
Pero el momento más particular tuvo lugar durante la celebración del triunfo, donde acostumbrados a que se saquen al césped niños, banderas, camisetas con dedicatorias, nunca se había visto una muñeca hinchable. Un futbolista del Sevilla la llevaba del talón y la sacó de escena para alivio del locutor.
La pregunta es qué clase de aficionado puede ir al estadio con una muñeca hinchable, porque sabíamos de gente que asiste con las cenizas de su padre, pero esto es un órdago a la grande. ¿Cómo pasó los controles de entrada? Incluso nos asalta la duda existencial de si la muñeca tenía asiento de tribuna lateral o se sentaba en las rodillas de su dueño.
En el partido, el presidente del Sevilla no se quitó su sombrero fetiche pese a encontrarse a tres asientos de distancia del Príncipe. El protocolo hincó la rodilla ante las supersticiones. Algún día puede resultar que un presidente, convencido de que hacer bicicleta estática durante el partido trae buena suerte al equipo, se plante en el palco con la Ciclostatic. Casi nadie en el fútbol se atreve a asumir que la relevancia de este deporte obliga a cierta actitud ejemplarizante.
Para completar la noche se programó una entrega de Comando actualidad sobre prostitución. El recorrido por calles y prostíbulos a veces sonaba a telepromoción, otras, a denuncia, identificando el portal de un lugar donde los clientes se arraciman o enseñando las toallitas planchadas de un burdel encantador.
Era tal el desconcierto entre cámara oculta y rostros difuminados, que de tanto posar la cámara en culos y piernas, al final el latiguillo de que uno de cada cuatro hombres españoles es cliente habitual de prostíbulos sonaba a regañina contra los tres que no se animan. Va a resultar que el tipo con la muñeca hinchable en la final de Copa es un español ejemplar".
David Trueba - El País, 21/05/10
lunes, 3 de mayo de 2010
Evidencias, sorpresas y cuadros impresionistas
La evidencia es un cuadro impresionista colocado detrás de una cortina transparente.
Los colores traspasan la fina tela como los pitones de Navegante a la carne de José Tomás, y entonces piensa una qué significado pueda tener una verdad disfrazada con el velo de las vírgenes.
Entonces aparece la sorpresa.
Ésta no deja de ser la posibilidad de que, por mucho que la intensidad de los colores traspase la cortina, el cuadro quede siempre escondido, detrás....
Los colores traspasan la fina tela como los pitones de Navegante a la carne de José Tomás, y entonces piensa una qué significado pueda tener una verdad disfrazada con el velo de las vírgenes.
Entonces aparece la sorpresa.
Ésta no deja de ser la posibilidad de que, por mucho que la intensidad de los colores traspase la cortina, el cuadro quede siempre escondido, detrás....
viernes, 23 de abril de 2010
El principio del final
El día en que empezó todo, la rutina seguía siendo políticos corruptos, curas acusados de pederastia, niños que mataban a otros niños, hombres que mataban a otros hombres, hombres que mataban a sus esposas/novias y después se suicidaban, mujeres que envenenaban a sus maridos/novios, fichajes millonarios de futbolistas, terremotos con centenares de víctimas y mendigos, así en general. Lo de siempre.
Un día cualquiera e idéntico a cualquier otro día.
Y, en ese día, no se le ocurrió otra cosa a Prudencio Bueno que morir por parada cardio respiratoria, después de correr la maratón de su ciudad, una vez la hubo preparado concienzudamente durante meses.
Tenía 29 años cuando el corazón se le paró. Una vez cruzada la meta, cayó desplomado mientras la cinta blanca, con patrocinadores de todo tipo rotulados en ella, se le enrollaba por el cuerpo como la banda de una miss recién elegida que se resbalase de la emoción al ponerle la corona.
Nada pudieron hacer los servicios de emergencia de la organización y, después de media hora intentando reanimarle, sus constantes vitales se fueron apagando. Por su cabeza pasaron en esos momentos, según declaró después a los medios de comunicación, el primer beso que le dió a su novia, los tirones de orejas que le daba su padre cada vez que llegaba tarde a casa, la sopa de fideos con hierbabuena que le hacía su madre los domingos, los roces con sus compañeros de equipo cuando marcaban gol, el subidón que sintió cuando se quitó de en medio Derecho Mercantil de 5º y pudo dedicarse a correr en el equipo nacional de atletismo y otras muchas cosas que la prensa no pudo llegar a anotar, dados los acontecimientos que sucedieron a continuación.
Una vez llamados sus familiares y el servicio funerario, todos los allí presentes cayeron en la estupefacción más absoluta.
Prudencio Bueno acababa de morir, pero no estaba muerto. Su corazón había dejado de latir, pero en dos segundos se puso en pie como si nada hubiera pasado y pidió un bocata de calamares "por que el cuerpo me pide grasa", declaró.
Ese fue el comienzo del fin. Horas después, la prensa Internacional se hacía eco de que millones de muertos en todo el mundo se ponían en pie y pedían "algo con grasa" para comer (o bollos, en otros casos)
A día de hoy, cientos de científicos en todo el mundo estudian los millones de casos iguales que se dan cada hora, cada minuto, cada segundo...y no saben como parar esta ola de muertes, a las que les continúa la vida, y que tanto prejuicio está suponiendo a la economía de los países por sus nefastas consecuencias ante todos los indicadores monetarios, tanto del primero como del tercer mundo.
El papa de turno, y demás líderes religiosos, rezan para que todos tengan una muerte digna, o sea, que se mueran de una puta vez y que todo el ciclo de las creencias se recupere para la humanidad.
Sin duda, esto es el principio del final (o viceversa)
23 de Abril - Día del libro
Un día cualquiera e idéntico a cualquier otro día.
Y, en ese día, no se le ocurrió otra cosa a Prudencio Bueno que morir por parada cardio respiratoria, después de correr la maratón de su ciudad, una vez la hubo preparado concienzudamente durante meses.
Tenía 29 años cuando el corazón se le paró. Una vez cruzada la meta, cayó desplomado mientras la cinta blanca, con patrocinadores de todo tipo rotulados en ella, se le enrollaba por el cuerpo como la banda de una miss recién elegida que se resbalase de la emoción al ponerle la corona.
Nada pudieron hacer los servicios de emergencia de la organización y, después de media hora intentando reanimarle, sus constantes vitales se fueron apagando. Por su cabeza pasaron en esos momentos, según declaró después a los medios de comunicación, el primer beso que le dió a su novia, los tirones de orejas que le daba su padre cada vez que llegaba tarde a casa, la sopa de fideos con hierbabuena que le hacía su madre los domingos, los roces con sus compañeros de equipo cuando marcaban gol, el subidón que sintió cuando se quitó de en medio Derecho Mercantil de 5º y pudo dedicarse a correr en el equipo nacional de atletismo y otras muchas cosas que la prensa no pudo llegar a anotar, dados los acontecimientos que sucedieron a continuación.
Una vez llamados sus familiares y el servicio funerario, todos los allí presentes cayeron en la estupefacción más absoluta.
Prudencio Bueno acababa de morir, pero no estaba muerto. Su corazón había dejado de latir, pero en dos segundos se puso en pie como si nada hubiera pasado y pidió un bocata de calamares "por que el cuerpo me pide grasa", declaró.
Ese fue el comienzo del fin. Horas después, la prensa Internacional se hacía eco de que millones de muertos en todo el mundo se ponían en pie y pedían "algo con grasa" para comer (o bollos, en otros casos)
A día de hoy, cientos de científicos en todo el mundo estudian los millones de casos iguales que se dan cada hora, cada minuto, cada segundo...y no saben como parar esta ola de muertes, a las que les continúa la vida, y que tanto prejuicio está suponiendo a la economía de los países por sus nefastas consecuencias ante todos los indicadores monetarios, tanto del primero como del tercer mundo.
El papa de turno, y demás líderes religiosos, rezan para que todos tengan una muerte digna, o sea, que se mueran de una puta vez y que todo el ciclo de las creencias se recupere para la humanidad.
Sin duda, esto es el principio del final (o viceversa)
23 de Abril - Día del libro
lunes, 29 de marzo de 2010
Nazarening
Suscribirse a:
Entradas (Atom)