miércoles, 29 de diciembre de 2010

Bienvenidos al Imperio Austrohúngaro

La mujer que ha sido agraciada con el gordo de la lotería de navidad y que, solo pensar que su hipoteca desaparecerá, que su hijo estudiará sin necesidad de beca y que estará en su mano el poder darle una patada en el culo al marido que la zurra, hace que sus venas se dilaten de tal manera que ello le produce una explosión sanguínea, sobreviniéndole un patatús y causándole la muerte.
O sea, adiós y muchas gracias por volar con nosotros, esperamos que nos elija en su próximo viaje.

La mujer que ha sido agraciada con el gordo de la lotería de navidad, cae al suelo como una plancha de plomo pero, eso sí, con el décimo tan bien sujeto en la mano que parece haberle jurado amor eterno.

A partir de ahí, los mecanismos subsiguientes a la falta de aire se ponen en marcha y la vida de la mujer que ha sido agraciada con el gordo de la lotería de navidad empieza a pasar por delante de ella como en un plano secuencia, mientras ella lo observa todo con el pensamiento de que los cines invisibles del limbo son una pasada, ya que las butacas flotan en el aire y sus conversaciones pasadas, con gentes de otros países en viajes universitarios antiguos o en el de bodas, salen subtituladas.

- ¿De qué vivirán los dobladores aquí? - pensó.

El plano secuencia se resumía en:

Nacimiento, primera teta, primera comunión, primera colonia, primera alegría, primera regla, primera decepción, primer beso, primer matrimonio, primer hijo, primer trabajo, primer guantazo de su marido y, en la recta final, primer gordo de navidad, primer colapso y primera (y única) muerte.

La mujer que fue agraciada con el premio gordo de la lotería de navidad y murió de la emoción, exigió a Dios que, ahora que podía encarrilar su vida (porque el dinero no da la felicidad, pero ayuda a sobrellevar el pago del ático con piscina en la terraza), no podía hacerle esto, a lo cual ÉL hizo caso omiso ya que se encontraba preparando los siguientes planos secuencia de los próximos en llegar al limbo, porque básicamente el personal de la productora se encontraba en huelga por falta de pago y, como Dios es jefe y autónomo, allí andaba intentando ÉL solo que el cine siguiera funcionando con normalidad.

- Hola, ¿qué tal?. Bienvenida al cielo. Luis a su disposición - se acercó un señor con traje British style, barba blanca y gafas.

- Hola, soy Teresa. Encantada, si es que estar muerta y encontrarse a alguien puede ser algo encantador - contestó triste la mujer.

- Por aquí las noticias corren como la pólvora y ha llegado a mis oídos que le ha tocado el gordo de este año.

- Si, pero aquí no hay Corte Inglés ni Zara y, como comprenderá tenerlo es como no tener nada.

- No sé si me habrá reconocido, pero en la tierra yo era director de cine y, por pasar el tiempo, estoy preparando mi primera película en el cielo con unos colegas de profesión que también están por aquí.

- Pues no me suena usted, la verdad - contestó Teresa.

- Da igual, he decidido que, dentro de la película, voy a hacer un plano secuencia en una casa, pasando por muchas habitaciones y con mucha gente. Usted será la mujer a la que le ha tocado el gordo de navidad y que muere de un patatús al conocer la noticia.

- ¡Guau! - se sorprendió ella.

- Más que nada es por aprovechar que sigue usted con el décimo agarrado y, de esa manera, hacer la toma más realista - apuntó Luis.

- ¿Y como se llamará la película?

- "Bienvenidos al Imperio Austrohúngaro". Mañana empezamos.

- ¡Vaya!, ¿sabía que siempre quise ser actriz? - dijo ilusionada.

- Pues nada hija, vete preparando para mañana y, sobre todo, no sueltes el décimo porque sino se joderá la escena.

- No pierda cuidado. ¡Vaya!, y yo que pensaba que el cielo iba a ser un coñazo...

Funde a blanco

viernes, 17 de diciembre de 2010

Estamos Locos

En las librerías analógicas entra cada día un ejército de gente con el objetivo expreso de no comprar.

Decimos que son no compradores activos porque antes de decidirse a no comprar hojean largamente el libro que no les interesa. Cabe suponer que este tipo de consumidor inverso, al llegar a casa, y cuando su cónyuge le pregunta de dónde viene, le responde que de no comprar unos libros.

¿Y cuales no has comprado? Pues no he comprado el de Auster, ni el de Ken Follet ni el de Almudena Grandes, ni el de Vargas Llosa... No comprar fatiga mucho, sobre todo si te pasas una tarde entera no comprando a Cervantes, Tolstói, Flaubert, Dostoievski, Kafka, Joyce...Creo que los libreros detestan a este espécimen porque ocupa mucho espacio, utiliza el servicio y deteriora la mercancía.

Las librerías digitales están llenas, en cambio, de clientes cibernéticos cuyo deseo es adquirir nuevos títulos para su iPad. Pero tampoco compran, en este caso porque el librero digital se resiste. Si usted lleva siete días intentando descargarse, previo pago, un libro electrónico y aún no lo ha logrado, no es porque usted sea un idiota, créame.

No nos atreveríamos a decir quién es el idiota, pero alguno o algunos hay. Resulta increíble que las editoriales más grandes de nuestro país hayan creado una plataforma gigante de libros digitales cuyo objetivo parece ser el de no vender libros digitales.

El problema es que lo disimulan porque usted no se da cuenta de que no quieren venderle hasta el quinto o sexto paso, o hasta la quinta o sexta librería cibernética. Entonces, cuando ya está a punto de estrellar su iPad contra el suelo, llega el típico cuñado listo y le aconseja piratear el libro, que es coser y cantar.

Si la famosa plataforma se ha creado en realidad para no vender, que se ponga de acuerdo con los no compradores del primer párrafo.

Juan José Millás - El País - Viernes, 17 de Diciembre 2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

14. Aunque fueras a vivir tres mil años...

....y otras tantas veces diez mil, recuerda, sin embargo, que nadie pierde otra vida que esta que vive, y no vive otra que la que pierde.

De manera que a lo mismo viene a parar lo más largo y lo más corto. Pues el presente es igual para todos, y, por tanto, igual lo que pierde, y lo que se abandona está claro que es tan breve...

Porque ni el pasado ni el futuro podría nadie perderlo. Porque de lo que no se tiene ¿como podría uno desprenderse?

Acuérdate siempre, pues, de estas dos cosas: una, que todas las cosas son desde la eternidad de igual aspecto, que se repiten cíclicamente, y que en nada difiere que uno las vea durante cien años, doscientos o un tiempo infinito; la otra, que tanto el que vive muchísimo tiempo como el que ha de morir rápidamente, sufren la misma pérdida.

Pues es el presente sólo del que se va a ver privado, puesto que sólo tiene éste, y lo que uno no tiene, no lo pierde.

"Meditaciones" Marco Aurelio

viernes, 26 de noviembre de 2010

Quizá en Enero...

Quedamos en que, quizá en Noviembre, hablaríamos de las serpientes y de su cambio de piel que hace que nos encontremos el pellejo en forma de túnel tirado en cualquier brocal, de cualquier pozo, de cualquier pueblo (o amago del mismo en la ciudad, donde todo es un sosias del original que habita en el campo)

Pero, amigos, como ya están las luces de navidad latentes en el semicielo de la ciudad (luchando por tener su sitio entre la contaminación, los pitos de los coches y los muertos que intentan subir al cielo) una va pensando en sus cosas y, de repente, ese pensamiento choca con la luz latente que le toque en el camino y se pega un ostión que ve las estrellas.

Entonces, claro, la reflexión que estabas haciendo se corta porque nadie en el ayuntamiento ha caído en la cuenta de que hay que poner señales, también, en el limbo de la atmósfera...que es el semicielo.

Quizá ahora puedo llegar a entender porqué los señores que custodian la puerta del Gran Hotel tienen gorra de plato y capa con alitas. Estando así de protegidos, cuando piensen, sus ideas podrán volar y esquivar las luces de navidad sin problemas, ya que nada es más adecuado para poder divagar en el semicielo y dar un volantazo en pleno vuelo a los diseños lumínicos de Agatha Ruiz de la Prada o los de Amaya Arzuaga.

Pues eso, quizá en enero....

jueves, 25 de noviembre de 2010

Beatus ille

La confianza viste más que cualquier traje...

Felicidades!!

sábado, 13 de noviembre de 2010

Luis García Berlanga

Con nosotros hasta el final...

Da recuerdos a los que ya están arriba, menudas juergas y charlas erótico festivas vais a montar :)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Tus eosinófilos

"A esta hora de la mañana te toca análisis de sangre. Ahí estarás, pues, ofreciendo la cara interna de tu brazo a alguien que lo estrangulará con una goma a la altura del bíceps para que se manifieste la vena, la vena tuya, que aparece enseguida como un clítoris asustado en la zona más frágil de esa articulación.

Ahí está la aguja rompiendo la barrera de la piel, penetrando con violencia calculada en el vaso, del que extraerá unos centímetros de plasma lleno de leucocitos, linfocitos, monocitos, neutrófilos, eosnófilos...Todo lo que te pertenece suena a música, también tus hematocritos y tu hemoglobina y tus hematíes.

Ahí está ya tu sangre roja cruzando la ciudad en un tubo de ensayo mientras tú sacas el coche del parking y pones una canción de Antonio Vega que cantarás entre semáforo y semáforo. Tu sangre por un lado, tu cuerpo por otro y yo por otro.

Ahora imagino que soy el técnico de laboratorio al que le llega la muestra que acaban de robarte y que en vez de analizarla me la bebo. Me bebo todas las muestras que llevan tu nombre como me comería todas todas tus biopsias, corazón. Y daría cuenta también a ojos cerrados de tu fósforo, de tu creatinina, de tu calcio total y de tu albúmina, aunque para ello tuviera que beberme la muestra de orina que tan delicadamente, tras bajarte las braguitas de espuma, has depositado sobre el frasco estéril de plástico.

Tú atravesando la ciudad en una dirección, tu orina en otra y yo mismo en otra, cada uno víctima de un metabolismo, de una transaminasa, de una fosfatasa, alcalina, de un tiempo de sedimentación, de unos iones, de una desintegración lipídica, de unos marcadores tumorales,

Pienso a estas horas de la mañana en tu glucosa basal y me excito como un adolescente. Cuantas palabras inauditas componen tu cuerpo, amor. Y todas llueven en este instante sobre la ciudad."

Juan José Millas, Viernes 29 de Octubre de 2010 en El País