viernes, 4 de junio de 2010

Junio

Parece mentira, pero Junio ha entrado a porta gayola en el asfalto sin que le tiemblen los días. Tan rápido y tajante ha sido como Mourinho en el Santo Real Madrid de las rimas y leyendas Becquerianas.

Los pies amanecen con el miedo en las tiritas y en las heridas que las sandalias no quieren hacer, pero acaban produciendo aunque los zapatos sean de otros años.

Mourinho es la elegancia canalla de quien acude a su presentación como si acabara de salir de la oficina a las siete de la tarde. O sea, hasta el coño y con la corbata floja, pero con la mirada desafiante de quien lo es por defecto, como una calcomonía puesta en su cara y, por lo tanto, cumpliendo las tres E de Standard & Poor's que tanto agobiaron a nuestro presidente estos días:

Eficacia
Eficiencia
Economía

Bueno, esta última es un decir para el mundo del par de huevos futbolístico, en el que para que la pelota se mueva se necesita más pasta que en mil Telepizzas juntos.

Las calles de la ciudad ya no huelen solo a humo y a mala leche, sino a algas y a mar de huída un viernes a mediodía para regresar en la urgencia del domingo por la tarde, todavía con el bikini lleno de sal y olas.

Las huelgas sobrevuelan las calles como golondrinas porculeras y la palabra NO es un cumulonimbo que despliega su desarrollo vertical, amenazando con el granizo de las yescas.

Festina lente, si, pero a veces para llegar más lejos no se puede correr tan despacio.

lunes, 24 de mayo de 2010

Muñecas

"La televisión pública se despide de la retransmisión de grandes eventos futbolísticos. Pronto no podrá pujar por ellos. La Champions de mañana y la final de Copa de este miércoles, con dos aficiones irrepetibles como la sevillista y la atlética, son buen telón. En una pancarta de los andaluces se leía un guiño al Betis en Segunda: "Lopera, grábame Los hombres de Paco".

Pero el momento más particular tuvo lugar durante la celebración del triunfo, donde acostumbrados a que se saquen al césped niños, banderas, camisetas con dedicatorias, nunca se había visto una muñeca hinchable. Un futbolista del Sevilla la llevaba del talón y la sacó de escena para alivio del locutor.

La pregunta es qué clase de aficionado puede ir al estadio con una muñeca hinchable, porque sabíamos de gente que asiste con las cenizas de su padre, pero esto es un órdago a la grande. ¿Cómo pasó los controles de entrada? Incluso nos asalta la duda existencial de si la muñeca tenía asiento de tribuna lateral o se sentaba en las rodillas de su dueño.

En el partido, el presidente del Sevilla no se quitó su sombrero fetiche pese a encontrarse a tres asientos de distancia del Príncipe. El protocolo hincó la rodilla ante las supersticiones. Algún día puede resultar que un presidente, convencido de que hacer bicicleta estática durante el partido trae buena suerte al equipo, se plante en el palco con la Ciclostatic. Casi nadie en el fútbol se atreve a asumir que la relevancia de este deporte obliga a cierta actitud ejemplarizante.

Para completar la noche se programó una entrega de Comando actualidad sobre prostitución. El recorrido por calles y prostíbulos a veces sonaba a telepromoción, otras, a denuncia, identificando el portal de un lugar donde los clientes se arraciman o enseñando las toallitas planchadas de un burdel encantador.

Era tal el desconcierto entre cámara oculta y rostros difuminados, que de tanto posar la cámara en culos y piernas, al final el latiguillo de que uno de cada cuatro hombres españoles es cliente habitual de prostíbulos sonaba a regañina contra los tres que no se animan. Va a resultar que el tipo con la muñeca hinchable en la final de Copa es un español ejemplar".

David Trueba - El País, 21/05/10

lunes, 3 de mayo de 2010

Evidencias, sorpresas y cuadros impresionistas

La evidencia es un cuadro impresionista colocado detrás de una cortina transparente.

Los colores traspasan la fina tela como los pitones de Navegante a la carne de José Tomás, y entonces piensa una qué significado pueda tener una verdad disfrazada con el velo de las vírgenes.

Entonces aparece la sorpresa.

Ésta no deja de ser la posibilidad de que, por mucho que la intensidad de los colores traspase la cortina, el cuadro quede siempre escondido, detrás....

viernes, 23 de abril de 2010

El principio del final

El día en que empezó todo, la rutina seguía siendo políticos corruptos, curas acusados de pederastia, niños que mataban a otros niños, hombres que mataban a otros hombres, hombres que mataban a sus esposas/novias y después se suicidaban, mujeres que envenenaban a sus maridos/novios, fichajes millonarios de futbolistas, terremotos con centenares de víctimas y mendigos, así en general. Lo de siempre.

Un día cualquiera e idéntico a cualquier otro día.

Y, en ese día, no se le ocurrió otra cosa a Prudencio Bueno que morir por parada cardio respiratoria, después de correr la maratón de su ciudad, una vez la hubo preparado concienzudamente durante meses.

Tenía 29 años cuando el corazón se le paró. Una vez cruzada la meta, cayó desplomado mientras la cinta blanca, con patrocinadores de todo tipo rotulados en ella, se le enrollaba por el cuerpo como la banda de una miss recién elegida que se resbalase de la emoción al ponerle la corona.

Nada pudieron hacer los servicios de emergencia de la organización y, después de media hora intentando reanimarle, sus constantes vitales se fueron apagando. Por su cabeza pasaron en esos momentos, según declaró después a los medios de comunicación, el primer beso que le dió a su novia, los tirones de orejas que le daba su padre cada vez que llegaba tarde a casa, la sopa de fideos con hierbabuena que le hacía su madre los domingos, los roces con sus compañeros de equipo cuando marcaban gol, el subidón que sintió cuando se quitó de en medio Derecho Mercantil de 5º y pudo dedicarse a correr en el equipo nacional de atletismo y otras muchas cosas que la prensa no pudo llegar a anotar, dados los acontecimientos que sucedieron a continuación.

Una vez llamados sus familiares y el servicio funerario, todos los allí presentes cayeron en la estupefacción más absoluta.

Prudencio Bueno acababa de morir, pero no estaba muerto. Su corazón había dejado de latir, pero en dos segundos se puso en pie como si nada hubiera pasado y pidió un bocata de calamares "por que el cuerpo me pide grasa", declaró.

Ese fue el comienzo del fin. Horas después, la prensa Internacional se hacía eco de que millones de muertos en todo el mundo se ponían en pie y pedían "algo con grasa" para comer (o bollos, en otros casos)

A día de hoy, cientos de científicos en todo el mundo estudian los millones de casos iguales que se dan cada hora, cada minuto, cada segundo...y no saben como parar esta ola de muertes, a las que les continúa la vida, y que tanto prejuicio está suponiendo a la economía de los países por sus nefastas consecuencias ante todos los indicadores monetarios, tanto del primero como del tercer mundo.

El papa de turno, y demás líderes religiosos, rezan para que todos tengan una muerte digna, o sea, que se mueran de una puta vez y que todo el ciclo de las creencias se recupere para la humanidad.

Sin duda, esto es el principio del final (o viceversa)

23 de Abril - Día del libro

lunes, 29 de marzo de 2010

Nazarening


Y a la pregunta de si tenía algo que declarar, lo único que dijo es que no tenía nada que ver con el Caso Gürtel.
Dicho queda ;)



martes, 16 de marzo de 2010

Marzo

Legañas.

Abre los ojos (de nuevo)

Sara Carbonero habla del último partido del Madrid aguantándose la sonrisa tonta en la boca, mientras su compañero Hilario la mira con celo periodístico y piensa cuanto le gustaría hacerle alguna pregunta maliciosa en directo, de esas que le hicieran salirse de sus Casillas.

Belén Esteban se divorcia (replay-reload) y su cara maquillada se le corre entera a golpe de share con cada lágrima.

Fuera hace un sol de escándalo para ser tan temprano, aunque siempre sea tarde, y en una esquina un grupo de mamás se apelotona en una melé de mochilas rosas de Hanna Montana. No se ven sus hijas, igual es que sus hijas ya son ellas.

El camino entre A y B es un futuro lleno de terrazas, que se adivinan como un reguero invisible de hormigas tacheando el suelo.

La luz cae de lado entre los edificios y las gafas de sol se remueven inquietas dentro de sus fundas. Los abrigos se empiezan a sentir un poco fuera de lugar en los cuerpos agotados de tanta lluvia y viento, y se miran unos a otros con la esperanza de que, finalmente, puedan descansar de las mil inclemencias en cualquier percha que los mantenga erguidos.

Los ojos se sorprenden de tanta luz, después de un invierno pluscuamperfecto, y no se acaban de creer que los chuzos de punta vayan relegándose poco a poco a un pasado de paraguas infinitos que pareciera que nunca existió.

Abonado a una marquesina está Cristiano Ronaldo, cincelado como una figura de cristal de roca. Busco a Megan Fox, por aquello de la paridad publicitaria, pero igual está inmersa en otra calle por donde pasen más mujeres que la taladren viva de deseo o de envidia (los publicitarios no son tontos)

Todo se repite, todo es un dacapo de estaciones y en medio estamos todos colgados de una nómina que se presupone el cordón umbilical que nos lleva a la felicidad.

Menos mal que está Marzo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

¿Cuando parará la lluvia?

Abre los ojos.

Los escaparates miran las obras de la ciudad con un reflejo borroso.

Los maniquíes de Prada flotan en su espacio de cristal con los ojos cerrados, como larvas de una película de ciencia ficción fashion y aceptan su destino de polvo y agua producto de la lluvia y las inclemencias de la calle.

Muy cerca, los de Max Mara han adoptado la estrategia de sus vecinos de Carolina Herrera y prefieren no tener cabeza para poder simplificarse sólo en cuerpo.

Para qué pensar (pensarán)

Los cajeros, testigos divertidos de la escena, les sacan su lengua de papel propia de a quien no le importa saber el saldo de sus números.

Llueve y al asfalto se le riza el alquitrán, lo cual le molesta profundamente puesto que su perfil aparecía apisonado y niquelado de peluquería topográfica y ahora es una onda parecida al flequillo de Jon Kortajarena.

Un periódico escupe un nombre raro. Enmanuele Umberto Reza Ciro Rene María Filiberto (de Saboya), que supone una negrita elevada al cubo de la basura. ¿Para qué tanto nombre? ¿Cual de ellos pondría en su tumba? ¿A qué son aficionados los ricos sin clase (¿qué es la clase?) para cargar con tanta letra?

Un chico guapo llama Señora a una señora que toma un cortado ultra corto de leche y piensa que, quizás, sea esa ya su franja horaria y acepta su nuevo título.

Llueve, y los obreros a pie de tierra piensan en la suerte que tienen pudiendo estar (como están) rebozados de obras en la sartén antiadherente de la ciudad.

¿Cuando parará la lluvia?