miércoles, 24 de febrero de 2010

¿Cuando parará la lluvia?

Abre los ojos.

Los escaparates miran las obras de la ciudad con un reflejo borroso.

Los maniquíes de Prada flotan en su espacio de cristal con los ojos cerrados, como larvas de una película de ciencia ficción fashion y aceptan su destino de polvo y agua producto de la lluvia y las inclemencias de la calle.

Muy cerca, los de Max Mara han adoptado la estrategia de sus vecinos de Carolina Herrera y prefieren no tener cabeza para poder simplificarse sólo en cuerpo.

Para qué pensar (pensarán)

Los cajeros, testigos divertidos de la escena, les sacan su lengua de papel propia de a quien no le importa saber el saldo de sus números.

Llueve y al asfalto se le riza el alquitrán, lo cual le molesta profundamente puesto que su perfil aparecía apisonado y niquelado de peluquería topográfica y ahora es una onda parecida al flequillo de Jon Kortajarena.

Un periódico escupe un nombre raro. Enmanuele Umberto Reza Ciro Rene María Filiberto (de Saboya), que supone una negrita elevada al cubo de la basura. ¿Para qué tanto nombre? ¿Cual de ellos pondría en su tumba? ¿A qué son aficionados los ricos sin clase (¿qué es la clase?) para cargar con tanta letra?

Un chico guapo llama Señora a una señora que toma un cortado ultra corto de leche y piensa que, quizás, sea esa ya su franja horaria y acepta su nuevo título.

Llueve, y los obreros a pie de tierra piensan en la suerte que tienen pudiendo estar (como están) rebozados de obras en la sartén antiadherente de la ciudad.

¿Cuando parará la lluvia?

5 comentarios:

Cecilia dijo...

Cuándo.
Cuando queramos que pare parará todo.

tania dijo...

Comprate unas botas de lluvia para andar por los madriles niña!! :P

sinfonía agridulce dijo...

Hey Cecilia, te dejas notar en los mejores momentos :) Te mando un besazo de los gordos!! (y sigue lloviendo...)

Tania, para andar por la ciudad no basta con unas buenas botas, hay que ponerse casco porque en cualquier momento te puede caer una pancarta de una manifestación, una cornisa de un edificio o una cagada de pájaro :) Un super abrazo!!

Capitana de los Vientos dijo...

Con tu permiso...
me ha gustado, el frenesí de tu ciudad cuando llueve. No me quiero imaginar, entonces, cuando pare.

Un saludo

sinfonía agridulce dijo...

Pasa, estás en tu casa Capitana, ponte las zapatillas y échate una mantita de cuadros por encima ;)

En realidad, la ciudad no es mi ciudad. Es un ente con el que no tengo más remedio que convivir...aunque sí, hay frenesí cuando hay lluvia, pero prefiero el sol.

No podría vivir en un lugar donde lloviera todo el rato....

Besos y gracias por tu comentario